¿Por qué nunca estamos satisfechos?

Todos lo hemos vivido: pasamos meses deseando algo (una casa, un ascenso, un viaje, más dinero) convencidos de que, cuando llegue, por fin estaremos bien. Y llega, y lo disfrutamos… durante un rato. Después la vida vuelve a su sitio y aparece otro deseo.

En este vídeo, Fabián C. Barrio recurre a Arthur Schopenhauer para explicar por qué ocurre esto. La idea es sencilla: no es que seamos desagradecidos, es que estamos construidos así. Todo deseo nace de una carencia, y cuando se satisface deja un hueco que enseguida ocupa otro. Deseo, satisfacción, aburrimiento y vuelta a empezar.

Creo que tiene toda la razón, y además lo cuenta sin caer en el pesimismo. La conclusión no es que haya que dejar de desear, sino dejar de esperar que el próximo logro nos salve. Muchos vivimos una vida “provisional”, aplazando el disfrutar para cuando consigamos tal cosa, y ese momento no llega nunca porque siempre habrá otra. Entenderlo no quita ambición, pero sí permite valorar mucho más lo que ya tenemos.

Merece la pena verlo con calma:

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